10 de octubre de 2011

La palabra herida

(…nos queda la palabra. Blas de Otero)

De parte de la palabra herida:
Si alguna vez esta palabra, no sé donde ni cuando, se quedara sin luz, desanimada, perdiendo silabas y letras por el agujero trascendente de su caparazón, esta palabra juntara el coraje necesario para hacerse entender mediante gritos ortográficos,  onomatopeyas feroces, versos sin acabar o vocales con acento esdrújulo, sin hacer distinciones entre uves,  bes, jotas, ges o haches ni delante ni entremedias de.
No atenderá reclamaciones de diptongos, triptongos, gentilicios, antónimos, cacofonías, aliteraciones o sinalefas en general y cuando sea incapaz de distinguir un seudónimo de un sinónimo, un palíndromo de un trabalenguas, una metáfora de una paradoja, esta palabra herida, sangrando letras y sin ilusión, seguirá intentando reflejar la necesidad vital que nació en la parte mas enigmática de un cerebro esperanzado con que alguien, alguna vez, compartiera estas palabras que tanto necesita. Aunque sean  palabras rotas, silenciosas o heridas.

7 de octubre de 2011

5 de octubre de 2011

Comunicación

Comunicar

Verso y Boca son dos palabras unidas para siempre. El destino ha querido que vivan juntas en un libro que nadie lee. Verso es la primera palabra de la ultima línea de una hoja par y boca la ultima palabra de la ultima línea de una hoja impar.
 Cuando el libro se cerró por primera vez, quedaron pegadas, soldadas sin espacios para moverse ni para hablarse ni tan siquiera para respirar. Como todo el mundo sabe lo único que conviene hacer en estas circunstancias es besarse.
Y así a oscuras, en silencio y sin tiempo que medir, cada una de ellas piensa que lo peor que las puede ocurrir, es que a algún idiota le dé por leer este libro.


Comunicando

Siete. Siete veces siete.

Siete saltos al futuro
Siete risas en lo oscuro
Siete noches y una luna
Siete versos en un muro
Siete vidas y ninguna.

Siete. Siete veces siempre
Siete besos en septiembre.


Comunicado

En tu habitación,
infinitos poemas
sueña la tarde.

30 de septiembre de 2011

Soliloquio de la Muerte triste.

El diablo bajo al mar a escribir la historia del mundo,
pero no había agua: Dios, se la había bebido!
(Facundo Cabral, al que ya nunca podrán callar)

Hace mucho tiempo que deje de ser feliz. A mi paso solo crece el odio y el miedo, da igual cuando llegue o como lo haga nadie me ama. Todos me miran mal. Pero no merezco ser odiado por toda la eternidad.
Una vez pensé que dios me podría ayudar. Fui a verle y me postre a sus pies, tendido boca abajo, en señal de respeto y humildad. Le suplique que me apartara de los hombres para siempre. Déjame que vague por el infinito por los siglos de los siglos, déjame que viaje errante por el espacio ordenando universos, apagando soles que me devore un agujero negro, que forme parte de todo y nada a la vez. Ayúdame a escapar de mi destino porque estoy cansado de resistir. Pero no pudo ser, dios no escucha a nadie y a medida que yo hablaba fue desapareciendo ante mí para demostrarme todo lo que yo le importaba.
Después baje a los infiernos pero con el diablo no me fue mejor. Solo pensaba en mi alma, mi pobre alma oscura y triste. Mi pobre alma, magnificada por su ansia demoníaca, como objeto de deseo con el único afán, el único animo de demostrarle, de restregarle a dios que conmigo también había ganado. Que insensatez, la indiferencia y la desidia eran los enemigos naturales del odio y la venganza.
Que necesidad había de que alguien como yo expiara sus locuras? Yo no hago las leyes yo no decido cuando vais a morir, yo no sueño con teneros para siempre a uno u otro lado ni arriba o abajo ni de ninguna otra manera, yo solo soy un triste actor en esta historia de cada uno de vosotros, soy un mensajero encargado de llevaros al mas allá, el que os toca el hombro para que sepáis que todo era un ilusión antes y después, delante y detrás de vuestros ojos.
Como no iba  a sufrir? Como no sentir que os lastimo cuando voy a quitaros lo único que tenéis? Creéis que a mi no me duele llevarme a uno de vosotros cuando aun le amáis y disfrutáis de él, de su voz de sus abrazos, de su compañía? Creéis de verdad que no me duele dejar familias enteras rotas, amigos sin consuelo, hijos desesperados? Que me gusta llevarme un hijo sin que se cumpla la ley no escrita de que un hijo siempre debe sobrevivir a su padre?
Y sin embargo debo oír como las bocas se llenan con blasfemias y gritos de horror que me atraviesan como puñales. Vosotros pensáis que no siento nada por vosotros pero si supierais la infinita desolación que siento al veros… en cada rostro, en cada vida, reconozco anhelos, ilusiones, esperanzas de que todo siga igual o vuelva a empezar. Como no iba a sentir dolor por vosotros.
Continuamente entrego mi carga de hombres mujeres y niños de todas las edades, de todas las razas con la mirada aún perdida sin comprender que ocurre para que ellos puedan jugar a sus disputas de mentiras y decidir para siempre quien descansa y quien no. Pero yo no hago guerras, no provoco terremotos, no mando epidemias, no decido quien vive para siempre. Yo tan solo os acompaño porque sin mi vagaríais errantes por toda la eternidad.
Soy la Muerte, el que tiene mil nombres y nadie quiere nombrar, la única certeza que tenéis en este mundo. Soy vuestro guía cuando llega el momento, soy el que trata a todos por igual excepto a mi mismo. Soy para mi desgracia lo que no quiero ser y en nunca tengo tregua.
Me gustaría tanto descansar. No pretendo ser feliz, ni gozar a la derecha de nadie, ni vida eterna, ni premios de ficción. Quiero paz. Necesito paz. Si alguien puede entenderme… necesito paz.
Esta noche si voy a por ti, no me lo tengas en cuenta.

25 de septiembre de 2011

Lo siento (bolero)


Que ganas de gritar: lo siento
y decirte en voz baja y al oído
que te quiero, que te quiero y te he querido
y sueño con gritarle en alto al viento,
lo siento mi amor, lo siento.

Recuerdo que pensé: lo siento
y vuelvo roto, triste y herido
por tu amor que quise, que quise y he querido
mi bolero en voz baja, mi lamento,
lo siento mi amor, lo siento.

Que te quise, te quise y te he querido
y entre risas, abrazos y besos
de viajar a ninguna parte vengo
vuelvo de dormir sueños despierto
lo siento mi amor, lo siento.

o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o

Recuerdo que pensé: lo siento
y vuelvo roto, triste y herido
por tu amor que quise, que quise y he querido
mi bolero en voz baja, mi lamento,
lo siento mi amor, lo siento.

Que te quise, te quise y te he querido
y entre risas, abrazos y besos
de viajar a ninguna parte vengo
vuelvo de dormir sueños despierto
lo siento mi amor, lo siento.

20 de septiembre de 2011

Desnudo de otoño

Sígueme. Yo no pregunto
y tu renuncias
a uno de tus hombros
desnudo.
A sal. Sabes a sal
y hueles a amor,
amor.
A cambio de un beso
quieres que robe el otoño
para ti.
Me parece bien.
Y el otoño nos alcanza
asomando su nariz
helada
despertando tu amor,
amor
abrazados
besando tus hombros
con sabor a sal.
Yo no te pregunto
y los días se resignan
y el sol nos envidia
y hay
una luz
especial.

15 de septiembre de 2011

El perro arcano

Hace noches que oigo a un perro ladrarle a la luna
un aullido prolongado y lento que solo él sabe interpretar.
Puede que le ladre a la luna de dolor y de emoción
como hacen los poetas sin versos distraídos en su angustia
puede que grite alguna pena o su tremenda soledad
quizá sepa que mañana seguirá limosneando comida
que le acaricien la cabeza o que debe saltar a un lado
para evitar las pedradas aunque lo que de verdad le duelan
sean los salivazos sin humanidad y a traición en su confianza.
Este perro quizá sueñe mientras le llora a la luna
en convertirse en un gran cazador o en un perro de lucha
sin piedad de esos que sueñan con poder ladrarle a la luna
o mejor en ser el perro guía que necesite una familia
con dos niños pequeños obligados a tirarle de las orejas y un   hombre tan ciego que le saque a pasear en la oscuridad.
Este perro quizá aúlle por instinto o porque presienta
que la muerte se acerca a buscarle esta misma noche
y tenga miedo ese miedo antiguo y maligno con olor
a siempre que traemos grabado bajo la piel al nacer.
Este perro quizá solo aúlle insultos procaces de alegría
por sentirse libre, y mas que un aullido sea un pacto
libertario de paz porque no tiene un techo que pelear
ni un sitio fijo desde donde mirar lo que no entiende.
Quizá este perro le cuente a la luna que esta encantado
con la vida que lleva y solo quiere que mañana sea un día
de sol como los que Whitman embrujaba de naturaleza
uno de esos días en los que Salinas cogía el lápiz para decir
con tinta lo que le salía del corazón uno de esos días
cualquiera que Benedetti nos enseño a mirar para sentir
que podíamos aullar a la luna a la vida y al amor solo por ser
nosotros mismos. Quizá este perro no aúlle y ria de felicidad.

10 de septiembre de 2011

Los viajes de vuelta

Los viajes de vuelta
siempre me dejan roto.
Me cuesta reconocer
donde guardé el animo,
la pipa de agua,
los amores de papel,
febrero sin terminar,
una dirección prohibida
y una clave de sol
entre fusa y semi difusa.
No consigo encontrar
los zapatos negros,
unas balas de verdad,
el reloj de horas malgastadas,
un tatuaje mas que molesto,
y mucho menos los libros
que me ayudan a dormir
sobre dios y Satán.
Tengo que domar
otra vez, ideas antiguas,
sacudirme cenizas,
borrar un par de teléfonos
que no contestan jamás,
y rebelarme por todas
las tardes de ramos y
los ramos de pasión.
Son las cuatro de la mañana
y tengo el firme propósito
de que pronto, vuelva
a reconocerme
entre tanta letra pequeña
que me cuesta pronunciar
y entre tanto viaje
de ida y vuelta.

6 de septiembre de 2011

Hombre que vaga a la luz de un farol

(Hoy eché de menos a M. B.)
Y todo porque vos, compañera linda,
no se atrevió a mirar por el balcón.
Yo se que no son horas de andar perdido
bajo la puerta de su casa, vigilada
por la luz insensible de un farol.
Vos sin duda no sentirá la necesidad
infantil y loca de pensar en mi
y tendrá reguladas las horas
para no arruinar el día y un método
infalible para dormir y soñar.
Pero yo de noche en noche
ando por aquí, por este farol amigo,
zapateando y haciendo sombras
de soledad y frío a la espera
de que alguna vez vos,
compañera linda, retire el visillo
que señala su presencia y pueda verla,
entre la oscuridad que existe
y el vaho azul que causan mis miradas.

2 de septiembre de 2011

A todo amor

A todo amor de sueños forjados
de cuyos limites no conocemos
mas allá de lo que explicamos
mas allá de lo que sabemos
una y mil veces bendecido
con labios al oído
con caricias de los dedos.
Alegre vuela mi alma, amor
por ir gritando a tu encuentro
que me digas una y mil veces
que de sueños no ando ciego.
Feliz la vida que viva
a tu lado mil recuerdos
un millón de besos juntos
un día, un minuto, un silencio.
Se que te quiero, amor,
porque te pertenezco.

(Basado en el cap III de
"la Vita nuova" de Dante Alighieri)



28 de agosto de 2011

Bajo la almohada (dedicado)

A menudo decidimos visitar
los recuerdos, por el gusto amargo
de mirar en los bolsillos rotos.
Ahí siguen las palabras amordazadas
con hilos de cristal, los rostros sin
caretas de tiempo, el unicornio
perdido de Silvio y las mentiras
con trazos gruesos de verdad,
pero siempre es ayer y te prometes
mas de lo mismo mañana sin falta…
o cualquier jueves a las diez. Y un día,
hartos de distinguir mañanas sin brillo,
besos de amor con babas de napalm,
horizontes al otro lado de Neptuno,
que mejor que un unicornio es un ojala,
un día cerramos los ojos para recordar
todas las veces que bajo la almohada,
ningún ratón dejó lo suficiente
para empezar de nuevo.

21 de agosto de 2011

El sueño de una tarde de verano. (dedicado)

Y paso así, de pronto, como ocurren las cosas insignificantes, sin anuncios, sin porqués… sin mas: se quedo dormida en uno de esos sueños triviales, etéreos que sospechamos profundos y lejanos como el fondo del mar. Los ojos, las manos, todo su cuerpo quedo a la espera de una orden que parecía, me parecía, imposible.
Por no despertarla, la sangre decidió correr mas despacio por la luz circular de sus venas, las ilusiones se deslizaban de un lado a otro de su cabeza sin hacer ruido, y el corazón decidió darse un descanso parando un segundo de cada siete. Hasta el viento que poco antes jugaba con su pelo llevándolo de aquí para allá, dejo de jugar. También el tiempo paso a su lado y al verla dormida, casi inmóvil, decidió esperar a que hiciese un gesto para volver a caminar.
Yo (era yo?) miraba la escena inmóvil, petrificado, a dos pasos de ella y mil sueños de distancia y no quería tragar saliva, o parpadear por no despertarla. El peor de los tormentos era que se escuchara mi respiración o mis pensamientos y mentalmente pedía a dios que no se oyera como crecían mis uñas o mis cabellos. Entretanto, el tiempo seguía parado para bien y para mal.
Luego en algún momento ella empezó a abrir los ojos muy despacio, unos ojos oscuros y radiantes que iban robando luz por donde se posaban. Me miro, sonrío, dijo algo con timidez que no entendí… y fue suficiente para que el tiempo volviera caminar. Y se pudo sentir otra vez, el viento retomando el juego del pelo, como los fantasmas volvían a correr después de haber estado secuestrados por su sueño o el latido cotidiano, siete de cada siete, de un corazón
Y la vida después, continuó como si nada hubiera pasado. El tiempo si. El tiempo había pasado para bien y para mal.

16 de agosto de 2011

NEPTUNO III: enterramiento

Cuando llegue a puerto
construiré una barca
para quemar.
Allí dejare mis fantasmas
tendidos bocarriba y yertos.
Cubriré sus pobres espíritus
con palabras y versos
que fueron de ellos
que formaran una mortaja
de sentimientos, de ilusiones
y de felicidad.
Y a todos tapare los ojos
con dos besos:
uno como moneda de pago
que puedan dar al barquero
para que las lleve
a descansar en paz.
El otro será suyo para siempre
y cuando otros fantasmas
me vean con el en los labios
sabrán que no solo los quise
sino que aun los sigo queriendo.
Después quemare la barca
y la empujare mar adentro
para ver como se aleja.
Y solo estaré yo para verlo.
Es el destino de Neptuno.

NEPTUNO II: dios del mar

Dejo los brazos en cruz para
que el sol arroja luces de color
por la punta este de mis dedos.
Calculo mentalmente la energía
que me llena de esperanza,
abro los ojos y observo ante mi
la vida con esfuerzos renovados
para el día a día, sin enmiendas,
sin tachaduras: una vida paz que gastar.
A mi izquierda veo nubes densas
entre los restos de la noche
huyendo muy deprisa de mi.
Para ellas mis mejores deseos.
Y que no vuelvan. Que se lleven
sus lagrimas de granizo,
sus vientos helados.
Que sus huracanes arrasen
de una vez las ideas estupidas,
los sueños estupidos,
y los momentos estupidos
que insisten en aferrarse a mi.
Y a la espalda, sin mirar,
veo mis huellas mas inmediatas.
Ruinas encendidas que dejo atrás
devorando las ideas y las personas
que me alimentaban. Quemo aquello
que quiero y todo aquello que no.
Nada me vale. De todo huyo.
Viajo sin maleta y a veces pienso
en arrancarme las uñas para que
mis manos no aguanten ningún peso.
Esta extraordinaria facultad de marchar
ligero me permite huir hasta de mi mismo.
Y quemo mis naves antes de partir  
para saber que no puedo volver y que
las calaveras de mis recuerdos no huelan
porque no soporto el olor a putrefacción.
Las cenizas que se amontonan a un lado
y otro del camino no me dejan olvidar.
Y sin embargo se que todo es al revés.
Se que yo por dentro siempre miro al sur.
Que la energía no entra expectante por mis dedos
sino que escapa, conformista, por mis dedos
sin ninguna posibilidad de que cierre la mano
y frene el flujo vital que se distancia de mi.
Y que cuando miro al frente solo veo el pasado
construido de ilusión y esperanza de deseos
rotos y zanjados con miga de pan.
Que las nubes con sus fríos y sus vientos
no se alejan sino que galopan hacia mi
con la velocidad de la luz y me esperan
días de invierno detrás de los cristales
viendo la lluvia por dentro y por fuera de mi.
Y no es el pasado angustioso y dantesco
con fuegos transformadores que limpian lo que veo.
Es el futuro, el camino que me queda por recorrer
en el que cada fuego quema un sueño,
una certeza o una verdad. Todo absolutamente
todo debo quemar para despejar el camino.
Mi camino. Yo también me pregunto porque
siempre miro al norte si me lleva a la confusión
pero cada uno es como es y yo con el tiempo
he llegado  a ser Neptuno.

NEPTUNO I: la partida

Levo anclas. Debo hacerlo.
Saco hierros del agua
y despliego todo el trapo.
Espero los mejores alisios
y otra vez a la luz de la luna
me hago a la mar.
Atrás queda otro puerto
con mil amaneceres,
la sensación de que los buenos finales
no existen
y algún que otro recuerdo
para enmarcar.
Poco mas.
Los tragos de ginebra,
las esperas de sal,
los besos de verano…
todo por la borda.
Queda elegir entre babor
o estribor y confiar en que el viento
no me restriegue por la cara
la basura que quiero eliminar.
Y cuando no quede mas que un recuerdo
entre el cielo y el mar,
en medio de esa soledad
que tan bien conozco
poblada solo por los quejidos
cada vez mas humanos
de mi barco sin rescatar:
la madera que llora,
las velas que se lamentan
y el agua lavando,
curando cicatrices
antes que Neptuno
se de cuenta y me tiente
a cenar en su mesa
dispuesta de ira y maldad.
Antes de ello, otra vez soñar,
a soñar con puertos nunca vistos,
con puertos con dos soles,
con no escuchar cantos de sirena,
con no dormirme sobre las olas del mar,
con saber que las certeza
solo duran los tiempos de mentira,
con no jugar a las guerras sucias
y sobre todo
con no volverte a reinventar.
Me llevare los fantasmas
para sepultarlos en el mar.