24 de mayo de 2010
CONJUNTO VACIO
En un conjunto vacío,
cabe de todo.
Cabe una luz de cristal
llena de tiempo y de recuerdos.
Quizá, una desilusión o dos, creo.
Cabe un hoja de papel en blanco
dispuesta a compartir cuarenta líneas,
ochocientas treinta y dos palabras,
una idea, un pasión, una historia
dos personajes, uno sin rumbo,
un beso rojo en una esquina
y una lagrima como punto y final.
Cabemos tu y yo,
a todas horas,
aunque tu cabes mas, porque
abres los brazos, bailas ritmos locos,
gritas sortilegios y abrazas con fuerza
mientras yo a veces, casi siempre,
lucho por sacar un pie.
Ese pie es la península liberada de mi animo.
En un conjunto vacío,
a veces cabe un viaje
al extranjero de tu cuerpo,
con escalas interminables
en salas de espera como espaldas
o vientres lisos y algún aterrizaje forzoso
entre las rodillas y el ombligo.
O entre las costillas.
En un conjunto vacío
cabe de todo
como en las historias de amor.
Y entonces se retuerce de gusto
hasta convertirse en un ocho.
18 de mayo de 2010
HOY POR HOY
PARTE I
- Vamos, vístete. Se nos hará tarde.
- Ya voy. Recogiste mi traje de la tintorería?
- Si, esta colgado en el armario.
- Creo que no ha sido buena idea volverá a salir con estos dos.
- Anda date prisa. A mi me parece una buena idea y Marta es un encanto.
- Es una pesada. Blanca o azul?
- No te oigo. Habla mas alto. No se oye nada con el grifo abierto.
- La camisa: blanca o azul? A mi Ernesto me cae bien. Tapa luego el tubo de…
- La blanca. A mi me parece simple y ya lo he tapado. Y date prisa.
- Te imaginas que terminarán juntos?
- Ya lo he pensado pero no los veo.
- Mira tu y yo: quien nos lo iba a decir hace un año!
- Veras como llegamos tarde. Donde has estado hoy?
- En Segovia comiendo con los japoneses, hasta ahora mismo.
- Me falta una media.
- La puse yo debajo de la cama.
- Para que?
- Para que no se me olvidara decirte que te quiero. Quieres que te la ponga?
- Anda estate quieto que no llegamos. Yo también te quiero.
- Me pongo los zapatos y nos vamos. Recogemos esto?
- No da tiempo. Mañana cuando salga a comer vengo y lo arreglo un poco. Baja y ves sacando el coche del garaje mientras me peino.
- Te espero abajo.
PARTE II
- Hola, buenas noches, perdonad el retraso. Has tenido un buen día cariño?
- Aburrido como todos. Estoy pensando en ponerme a trabajar.
- Bueno ya hablaremos. Que tal Ernesto, hace mucho que esperáis?
- Nada hombre, quince minutos. Yo cuando he llegado ya estaba Marta. Hola Sara, se te nota cansada.
- El bobo de Alberto, mi jefe, hasta ultima hora con la cuenta de los relojeros suizos. Que si esto, que si lo otro, que si así la perdemos… hola Marta, estas guapísima. Menos mal que me acorde que Andrés iba a Segovia y le llame para que me recogiera, como le pillaba de camino…a oye Marta, ni se te ocurra buscarte un trabajo: te quita la vida.
- Bueno ya esta bien de charla, vamos a tomar algo. Camarero, una botella de champaña a cuenta de los japoneses. Que tal el trabajo Ernesto?
- Bien aunque no tan cansado como el tuyo, todo el día arriba y abajo entrando y saliendo. A mi me gusta la tranquilidad y el silencio de mi biblioteca y soy feliz entre libros. Hay que pedir al camarero un poco de agua para tomarme el antiácido que si no por la noche el estomago no me deja dormir.
- Sara me tienes que decir a que peluquería vas. Siempre te dejan monísima.
- Esto me lo hago yo antes de salir. Voy a la peluquería cada quince días pero nada, te lo dejan como quieren. Ahora ha llegado un chico que ya le puedes pedir lo que quieras, te dice que eso no te quedaría bien y te hace lo que le da la gana.
- Hombres. Todos iguales. Lo bien que estaríamos sin ellos. Si no fuera por lo que es…
- Es verdad Marta. Visto uno vistos todos. No entiendo a esas bobas que se divorcian y vuelven a casarse.
- Pues fíjate las que se echan amante. Hay que estar tonta para aguantar a dos en vez de uno.
- Señoras, por favor, que hay caballeros. Ernesto si las dejamos solas un rato nos abandonan. Quieres bailar cariño?
- No se como tienes ganas. A mi los zapatos me están matando baila con Sara si a Ernesto no le importa.
- No claro, yo tengo que esperar al camarero y además bailar no es mi fuerte.
- Bueno señora, pues si quiere hacerme el honor…
- No se. Tengo las piernas cansadísimas. Aunque si no… vaya vida. De casa al trabajo y del trabajo a casa. Menos mal que hemos empezado a salir con vosotros este ultimo año. De acuerdo Andrés pero llévame tu.
PARTE III
- Me apetece besarte y apoyar la cabeza en ti.
- De acuerdo. Y luego yo reparto octavillas diciendo que nos queremos.
- Igual no hace falta. Esta empezando a notarse el mordisco del labio.
- Diré que fue el cochinillo que estaba poco hecho. Te quiero.
- Y yo a ti. Sepárate un poco que viene Marta.
- Que vamos a pedir la carta para cenar. Queréis algo especial o pedimos Ernesto y yo que sabemos lo que os gusta?
- Por mi de acuerdo.
- Por mi esta bien. Id pidiendo y dile a Ernesto que no tome carne por la noche. Marta son unos zapatos preciosos……………………………..Tu crees que sospechan algo?
- No lo creo. Me he dejado la cartera de trabajo en el estudio.
- Por cierto, mientras esperaba que llegases ha subido el portero a cobrar el alquiler. Dice que lo van a subir un diez por ciento para el próximo año. Igual deberíamos buscar algo mas económico?
- Bueno ya veremos. Donde vamos de vacaciones? Había pensado una semana en Túnez a mediados de julio aprovechando la feria de la Tecnología Mediterránea del Norte de África.
- Creo que podré arreglarlo. Aunque como siga así voy a llegar muerta. Tu que dices: no te cansa esto que hacemos?
- No. A mi bailar me relaja.
- Andrés, te quiero.
- Me conformo con eso pero que sepas que yo además te querré siempre. Nos vemos mañana y preparo la comida?
- Mañana no. Voy al medico con mi marido.
11 de mayo de 2010
BOCA A BOCA
Iba la boca,
queriendo decir
mas que los ojos,
y los ojos
mas que los gestos,
y los gestos traducían
aquella idea loca
que contaba su boca
despacito hasta la mía
Porque las bocas
se hablan
y a veces… se quieren
otras se arrastran
o se llaman
y lo hacen sin voces
sin esos rumores atroces
que reflejan las palabras
Y cuando callan, no paran.
Se preguntan en silencio,
se disparan las mirada
y se envuelven
en ecos cercanos
de cualquier idea loca
que sueña ansiosa mi boca
cuando va llegando hasta la suya,
entre besos de labios feroces
y gritos de amor sin voces,
por mas despacio que huya.
7 de mayo de 2010
AUSENCIA
Llevo puestos tus guantes. Unos guantes rojos de lana y grises de frío, con los que llegabas hasta mi. Con ellos acaricio las mañanas, antes de amanecer. Como hacia contigo. Me sirven para contar uno a uno, dedo a dedo, las sombras tuyas que encuentro por la casa, ahora que no estas. Son guantes de agarrar recuerdos.
Y unos calcetines que quedaron olvidados en una esquina del cajón de tu mesilla y me parecieron tristes. También me los puse. Por si les daban por llevarme hasta ti cualquier día. O mejor, todos los días.
Además me colgué aquella bufanda que nos compramos a medias las primeras navidades que pasamos juntos. Tenia una punta tuya y otra mía. Recuerdo que la mía decidió irse contigo para siempre. Como yo. Tiene los flecos despeinados, así como tu cabello, difícil de domar, difícil de peinar. Como tu cabello.
Y abrí tu paraguas azul, uno pequeño casi infantil que apenas nos cubría la cabeza. Claro que aún andábamos juntos, tú y yo, los días de lluvia. Y los días de sol. Y las mañanas de domingo. Y las noches de verano. Y la vida era eterna.
Ahora, con estas pocas ilusiones que me arropan los silencios tan insoportables, espero que vuelvas, aquí sentado en el suelo, en el refugio-rincón que compartíamos hasta ayer, abrazando las piernas con mis manos, acurrucado, encogido, hecho un ovillo pequeño de esperanza, color verde.
3 de mayo de 2010
OSCAR MARINO CERRO
Nadie me ayuda? Mama, estoy cansado. Porque no puedo abrir los ojos, ni mover las manos, ni las piernas. Creo que pasan los días y no siento el sol o el aire. Cuanto tiempo llevo aquí, mama? A veces te oigo muy lejos como en un sueño. Sigues ahí? Llama a papa. Papa lo sabe todo. Dile que me saque de este pozo. Porque es un pozo verdad mama? Tengo ganas de llorar pero no quiero que nadie se entere. Cuanto tiempo llevo aquí? Porque no me saca nadie? Diles que me ayuden! Que me saquen! Quiero volver a casa! Sácame, mama, por favor. No me importa llorar, tengo miedo, mama, no quiero seguir solo, por favor ayúdame.
Tengo frío. Creo que voy a dormirme… buenas noches mama… mañana voy al colegio?... dile a papa que me saque… quiero volver a casa… puedo comer mas tarta?... tengo frío… mama… porque no me…
Oscar tiene veintiún años y los últimos diez los ha pasado en coma. El hospital no cree que se recupere. Su madre, viene todos los días para hablar un rato con él. Su padre hace siete años que se suicido. Los medico dicen que Oscar no ve, que no oye, que no siente nada. Que no tiene estímulos nerviosos salvo una ligera actividad cerebral que no entienden muy bien pero que reprimen con un sedante fuerte, durante mas de veinte horas al día. Si desconectan a Oscar, de dos bombas de medicamentos, tres monitores, sesenta y dos electrodos a lo largo de su cuerpo y su cabeza, una sonda gástrica, otra urinaria y un respirador artificial, se muere.
Aunque nadie lo sabe a Oscar aun le quedan sesenta años, siete meses y un dia de vida. Algo mas, contando los años bisiestos.
29 de abril de 2010
GAMBÍTO DE DAMA
- Jaque!
- Hace tiempo que lo esperaba
- D4A
- Siempre esperas que algo cambie.
- P3R
- Es cierto, es una estupidez.
- D2T
- Y ahora que? Empezar de nuevo?
- T3T
- Yo no tengo ni fuerzas ni ganas.
- Jaque!!
- Eso no es cierto. Sabes que no es cierto.
- C2D
- Te pones a la defensiva.
- P3AR
- Ya es igual. Quizá mas adelante.
- Jaque!!
- No. Yo soy idiota. Te seguiré queriendo.
- Mate. Jaque mate.
25 de abril de 2010
LUGARES
Mi abuelo contaba la historia de su vida por los lugares donde había pasado. Los guardaba todos dentro de su cabeza y empezaba sus retahílas con un: “ Estábamos…” porque mi abuelo, que él recordara, nunca había estado solo. Decía: “ Estábamos… en Riaño” y nos contaba historias de su niñez, con los amigos, los juegos, los paisajes que aun recordaba emocionado o las gentes que poblaban fielmente su memoria.
Y luego nos recitaba una letanía sagrada sobre como se caso con el amor de su vida robándosela a todo un pueblo. A los amigos que la rondaban con insistencia, a sus amigas que envidiaban su risa, a las dos familias que no nos querían juntos porque entonces ya andaban regañadas por unas lindes que mas tarde se tragaría como se trago el pueblo, aquel pantano de los… “redios que mala suerte” terminaba mascullando y volvía a soñar con el día que huyo con la abuela Maruchi para poder casarse y como a la salida del pueblo se volvieron un instante, justo a la altura de aquel tejo solo para enamorados, y robarón un poco de belleza con la que empezar una vida y luego se dieron el mejor beso que se darían nunca. Cosas del tejo sentenciaba mi abuelo.
Si nos decía: “Estábamos en León y…” Ya sabíamos que allí le toco construirse una familia entera con necesidades y todo. Que si eran muchos, que si tenían poco, que cada nuevo hijo era una ilusión y un quebradero de cabeza, que sin saber como fueron saliendo adelante, que los casó a todos y que cuando se quedaron solos la abuela y él, a la abuela le dio por dejarse morir de cansancio, sin quejarse y el abuelo empezó a pensar que ojala no hubiera tenido hijos ni trabajo ni domingos ni necesidades ni nada de nada para haber estado solo con ella y haber respirado, dormido, soñado, solo con ella y haber disfrutado solo de ella y haberse muerto con ella, o mejor, antes que ella… “redios que mala suerte”. La Maru, como le decía, era mucha Maru y no podía entender como una mujer que nunca se quejó de que le faltara nada, que nunca pidió nada para ella misma se había muerto y se le había llevado el corazón. Lo decía tan convencido y tan natural que conmovía.
Después de aquello se vino a vivir con nosotros, a Oviedo, y durante algunos años nos fue tatuando a mis hermanos y a mi todos sus recuerdos bien dentro. A veces me despierto por las noches y reconozco perfectamente el sonido y el olor de los montes del pueblo de mi abuelo o sigo las pisadas de mis tíos y mis primos por las calles viejas de León volviendo a casa, despacio, paseando alguna mañana de domingo con sol, después de oír misa en la catedral.
Un día el abuelo dijo: “Mañana nos volvemos a Riaño. Redios que mala suerte” Pobre abuelo. Todos pensamos que se había desquiciado. Ahora los últimos años de su vida serian un constante ir y venir de su cabeza entre Oviedo y Riaño, entre recuerdos sepia de fotografía antigua, con olor a humedad, tristeza y tiempo. Lo que no podíamos imaginar es que el abuelo se escapara de casa al día siguiente. La Guardia Civil le encontró tres días después, muerto por el frío, a punto de llegar a Riaño, donde el camino se besa despacito, cariñoso, con el pantano. Justo debajo de un tejo.
17 de abril de 2010
LA PRIMERA CITA
Carlota se había empeñado en que yo, este año, saldría de él con pareja. No era la primera vez que se empeñaba en algo así conmigo. Debe ser que le doy penita: yo, una mujer adulta, con piso propio, coche propio y vida propia. Liberal, desinhibida, moderna, con un trabajo decente, un sueldo decente y un par de amigas locas para desenfocar el lado amable de la vida, los fines de semana. Una noche “de amigas” mientras cenábamos, Carlota Irene y yo, accedí a que me buscara un “gordi” que me quitara las manías (y las telarañas) para siempre (jamás).
Este que tengo a la vista era el segundo intento. El primero a esta misma distancia le distinguí tras sus gafas modernas de color caramelo y junto a un ramo de flores de tallo largo y color violeta que se me antojo, un látigo de esos de siete colas, como el que había visto en una peli golfa en casa de Alberto y se me quitaron las ganas. Huí, por supuesto, y en el fondo creo que me quedó algún remordimiento. Pero muy pequeño.
El chuli que veía tenia buena pinta, pelo encrespado, moreno, atractivo y vestido de casual. Joder Carlota, me dije, mira que si esta vez… De cerca le encontré despeinado, mas castaño que moreno y feote pero agradable. Y no parecía que se hubiera cambiado para la cita. Cuando digo feote me refiero a esos tipos con la cara esculpida detrás de una nariz de tucán que hay que mirar por partes.
- Marco?
Ni inmutarse. Igual es sordo. Como coño se dirá Marco con las manos? No hace falta. Marco me descubre y yo descubro un audífono de esos que utilizan algunos frikis para hablar por el móvil. A gritos, me suelta mientras me enseña un teléfono que esconde en la palma de la mano:
- Te gusta Metallica?
Me ha pillado con la guardia baja. Contesto también con un grito:
- Si, claro
- Vale tía, siéntate – responde – en cuanto acabe este temita estoy contigo.
Me siento frente a él como una idiota mientras suelto el súper bolso encima de la mesa.
Opción a: es el tío mas seguro del mundo y es victima de su propia personalidad. (porque no me habré depilado las piernas?)
Opción b: es un capullo de cojones y no me la cuela ni con gps (menos mal que no me he depilado)
Por supuesto elijo la opción a.
Apenas cuatro minutos y ventiléis segundos mas tarde se quita el pinganillo de la oreja y apaga el móvil.
- Joder tía, como me gustan los Metalca. Vas a verlos cuando vengan?
- Pues… no se… no lo había pensado.
- Como has dicho que te gustaban?
- Pues si pero también me gusta CR9 y no voy al futbol.
- Que cachonda eres, ??????
Mierda, esto le ha quedado poco fino. Contesto cortante:
- Teresa.
- Vale Teresa, porque no vas pidiendo unos cubatas de ron mientras voy a mear. He quedado con unos amiguetes antes de venir y voy lleno.
Ni me deja contestar. Se levanta disparado y se pierde. Vale dios, un trato: este no vuelve y yo empiezo a creer en ti. Saco un pito y lo enciendo mientras busco al camarero. El único que hay es un camarero-zombi que deambula por el local con la mirada extraviada en dios sabrá que, sirviendo copas al azar a cualquiera que no mire. Regresa mi futuro amor. Como para creer en dios.
- Hala, ya estoy aquí. Que ganas tenia. No veas lo bien que me he quedado.
Ahí las “dao soldao”: no quiero verlo, ni imaginármelo siquiera.
- Soy Marco y estudio cuarto de “Ciencias Tecnológicas Forestales y del Medio Ambiente” – dice, mientras me tiende la mano a modo de saludo –
Tiene la mano fresca. Ay dios! Ojala sea de lavarse las manos… Iba a decirle (por hablar de algo, que era el primer Marco que conocía) pero rápido me suelta la mano y bloquea al camarero-zombi que pasa en ese momento al lado de nuestra mesa mientras le pide dos “ron con cocacola”. Bien. Me pone el formato cazador de hombre. Le doy dos puntos. Antes de sentarse saca del bolsillo del pantalón un paquete de “Fortuna” con poca suerte a juzgar por lo arrugado que esta y lo retorcidos y aplastados que deben estar los pocos cigarrillos que adivino dentro. Lo deja encima de la mesa y sin mediar palabra coge uno de mi paquete.
- Te importa? - me pregunta mientras soba con los dedos la boquilla del elegido. - A mi me gusta mas el Marlboro pero últimamente ando mal de pelas.
Opción A: es un tío franco, directo, sin dobleces. No tendré que sopesar lo que me diga. (porque no me habré depilado las piernas?)
Opción B: es un cara dura que me va a sisar las pelas siempre que pueda. (menos mal que no me he depilado las piernas)
Por supuesto, escojo la opción A.
- Oye Marco y eso que estudias con un nombre tan largo de que va?
Joder, que mierda de pregunta. Y lo mejor es que me importa un huevo! Y por la cara que ha puesto creo que a él también.
- Buff!! No quiero ni oír hablar de ello. Me estresa mucho.
Si entrara por la puerta Bin Laden con una bomba atada al culo y se sentar en nuestra mesa este ni se inmutaría.
- Ya, pues… quieres que hablemos de algo o pasamos directamente a la cama?
Aishh, por dios. No me di cuenta que estaba bebiendo y se a atragantado. A soltado a la vez, medio eructo, una tos y dos velas con cocacola por la nariz. No quiero reírme pero no se si podré contenerme.
Cuando se repone un poco me dice con voz aflautada:
- No lo decías en serio, verdad?
Bueno, por lo menos lo ha pillado.
- No. La verdad es que no
- No si ya me parecía pero coño, Mari Tere como lo has dicho tan seria, pensé…
Mari Tere? Este gilipollas me ha llamado Mari Tere?
- Marco, Mari Tere, no, Teresa.
- Vale, vale, vale, Teresa. Pues no se, háblame de ti.
Coño, mira que lo sabia!. Como se ocurre sacar esta mierda de conversación?. Si esto es de primero.
- Pues nada, trabajo en una oficina siniestra moviendo papeles de nueve a cinco de la tarde. Una oficina de seguros.
- Joder tía, lo siento. Yo no podría.
No le capto. No se si es tonto o se lo hace. Le concedo el beneficio de la duda y le aclaro:
- Tramito expedientes que han pasado por el juzgado y pago las indemnizaciones.
Por su mirada creo que ha sido peor. Me mira como si el Atletí hubiera ganado la champions. Pero rápido compone el animo y antes de responderme asalta otra vez al camarero de la mirad perdida y le pide otros dos cubatas. (Dos puntos mas para mi churri)
- Escucha, yo no podría. Si tuviera que gastar mi vida encerrado, leyendo miserias de los demás y manejando dinero que no fuera mío, no podría vivir. La vida es algo mas Mayte y…
Mayte? Maite? Tres puntos menos por gilipollas.
- Marco, Marco escucha: es Teresa. Te-re-sa.
- Es igual porque…
- No, no. No es igual. Mi nombre es Teresa.
- Quiero decir que debes intentar crecer por dentro y ser mas tu y…
- Siiiiiiiii! Lastima que tenga que comer a diario, y cocinar, y pagar la hipoteca. Tu como lo haces?
- Yo no me someto a este sistema capitalista. Yo pretendo un mundo…
- Vamos que vives con tus padres.
- Si, pero porque quiero.
Opción A: Ghandi, Teresa de Calcuta y Obama todos juntos no le llegan a este ni a la suela de los zapatos (Lastima no haberme hecho las piernas)
Opción B: Es una fotocopia en blanco y negro de Forrest Gump. (Con lo que me ahorrado por no hacerme las piernas mañana me compro la camisa que vi en Zara)
Elijo la opción a: en el fondo soy una buenaza.
Y así otras dos horas y seis cubatasderonconcocacola. Al final me entero de que estudia porque su padre se empeño y él por joder a su padre se hizo del barça. Quiere a su mama con locura (ayyyyyyy mi churri, que rico) y quiere montar un vivero sin muchas pretensiones a medias con algún amigo. Pero mas adelante. Por ahora quiere vivir la vida… (aun tiene treinta y tres años y dice que a esta edad Jesucristo empezó una nueva vida mientras me guiña un ojo para que coja elchiste y aunque estoy a punto de seguirle la broma y decirle: “Saben aquel que diu…” me corto y dejo que siga hablando) …y salir de copas tres veces por semana y ver la champions league y jugar al futbol los domingos por la mañana y perrear el resto del finde… Tengo que preguntar a Carlota de donde a sacado este membrillo.
- Oye: tu eres de esas tías que le gusta pagar a medias en la primera cita?
Me vuelve a pilar desprevenida y mientras digo que no (si se entera mi madre me mata. Esto me lo enseño la primera vez que salí con un chico) con la cabeza caigo en la cuenta. Ojala dios no me permita seguir aquí ni un minuto mas y me haga aparecer en los brazos del duque ese de la tele. Dios? Dios? estas ahí?
- Mejor tía porque ya sabes que ando un poco corto y si no te importa… pero la próxima vez pago yo.
Como todo esto no sea una cámara oculta y aparezca CR9 debajo de la mesa preparado para lo que sea… como que no!
En cuanto salgo a la calle pienso en llegar a casa (creo que tanto cubata sin comer me ha revuelto) y meterme en la cama a dormir a pierna suelta. Mañana quedo con estas y les cuento. Ya nos echaremos unos jajas a la salud de este, este… un minuto después sale diciendo:
- Joder que ganas tenia. A mi el ron me da unas ganas de…
- Bueno Marco – le corto - yo voy al centro dando un paseito hasta casa. No vivo muy lejos.
- Te acompaño hasta la plaza. Voy a coger el autobús.
Recuerdo que pensé en diez minutos pierdo a este membrillo de vista para siempre. Lo que no recuerdo muy bien fue en el momento que llegamos a la plaza, nos despedimos, llegamos a mi casa, nos despedimos, subimos a mi casa, nos desnudamos y nos metimos en la cama. Tampoco recuerdo el polvo que echamos pero se perfectamente que el culo no era el de CR9 y que mientras terminaba de vestirse y yo me hacia la dormida fue a la cocina, se bebió una cerveza y fue al baño. Supongo que para celebrarlo. Luego se acerco para despedirse:
- Churri, me voy, no quiero molestarte mas, (cuando hay educación, hay educación) puedes dejarme algo para volver en un taxi a casa?. (cuando das con un capullo, das con un capullo) Mi madre se pone nerviosa si llego tan tarde en autobús. Dice que vivimos en un barrio muy conflictivo por la droga y que cuando…
Con tal de no escucharle no me importó sentarme en la cama desnuda mientras buscaba en el cajón de la mesilla un sobre con dinero para largarle veinte euros.
Lo primero que encontré fueron los dos preservativos para casos de emergencia que guardo y me hicieron recordar que… ay dios, ay dios. Si ayer había dos y hoy hay dos… recuerda Teresa, recuerda. Tenias otro? Tenia él? Lo traía puesto? Y si es así desde cuando? Al fin y al cabo venia de estar con sus amigos… no quise saber nada mas. Le di el billete y me planto un beso mientras decía:
- No se si será suficiente churrito, como es de noche cuesta algo mas caro el taxi pero no te preocupes que la próxima vez…
Le di otro billete de veinte creo, o de cincuenta, no sé, estaba muy nerviosa y después de acariciarme una teta, vi como se alejaba la camisa del Zara que iba a comprar por la mañana. Antes de salir de la habitación se volvió y me dijo:
- Te llamo.
- Adiós. – le dije enfadada conmigo misma.
- Adiós Terelú. Cuando te levantes baja la tapa del water que se escapa el fensui - me respondió, cerrando la puerta tras él -
Opción A: Soy idiota. Ni me apetecía, ni le conocía, ni me gustaba, ni me había hecho las piernas. Y además a pelo.
Opción B: Soy una mujer adulta, con piso propio, coche propio y vida propia. Liberal, desinhibida, moderna y para mi estos encuentros no significan una mierda.
Elijo la opción a. Y llorar todo el día, para desahogarme.
16 de abril de 2010
(R)EVOCACION
Mi vida es una nueva historia cada día.
Hace tiempo
abandoné mi familia.
Mis padres me lloraron,
mis hermanos decidieron olvidarme.
No quiero guardar en la memoria,
causas perdidas.
Con ella rompí para no evocar nuestros días.
Ni tan siquiera nuestras noches.
Ni las ilusiones.
Ni los deseos.
Ni los abrazos ni los besos.
Ni tan siquiera las miradas largas
dentro de silencios largos.
Constantemente abandono
a las personas que voy conociendo
y amando
porque no quiero algún día,
otros tiempos.
He conseguido olvidar los recuerdos.
Nunca miro atrás
y no puedo dar la vuelta a mi cabeza
como si fuera un calcetín
porque no queda nada que yo recuerde
o quiera recordar.
Lo mas parecido a un recuerdo
que me llega
desde un fondo oscuro y vacío,
es la certeza de una equivocación.
Y me consuela que sean tan parecidos.