31 de agosto de 2009

LOS GLOBOS

Hoy, he comprado mil globos de colores. Voy a inflar uno rojo cada vez que piense en ti. Y uno blanco cuando te vea sonreír. Uno amarillo por cada vez que me abraces y uno rosa cuando me mimes como tu sabes. Uno verde cada vez que me mires fijamente intentando saber si hablo en serio y otro azul cuando dejes caer los hombros en señal de rendición. Mañana tendré que comprar mas globos. Muchos más.

LA COMETA

Necesitare unos metros de cuerda y unas cintas de colores para anudarlas a ella con forma de lazo. Y un palo corto para liar la punta de una cuerda. La otra punta la atare a mi imaginación.
Luego haré una cometa para que vuele tan alto como ella quiera. Cruzara países, montañas, ríos, desiertos, selvas y mares hasta llegar a tu lado. Entonces terminare de soltar la cuerda que falte y la perderé para siempre. O casi, porque seguro que acabara enredada en ti.
Siento perderla porque me hace muy feliz pero se que tú, sabrás cuidarla.

LA BALLENA

Sé que en algún lugar del mar,
se esconde mi ballena preferida.

Una ballena capaz de matar ilusiones,
con heridas profundas y dolorosas
que no van a cicatrizar nunca.

Y también sé que alguna vez
cuando suba a respirar,
acabare enredado entre
cabos sueltos de recuerdos
y arpones de firmeza
que me arrastraran
hasta el fondo de ese mar,
que tanto amo.

Y ya, no subiré jamás.

DISTANCIA

Mañana hará veinte meses
que pasaste por mi lado.
Dos mil micromilesimas nos separaron
y me quede colgado de ti.

Dos meses después te acercaste
a menos de dos océanos y un continente
y seguías tan radiante...
supe que estaba enamorado.

Seis meses mas tarde pasaste a una distancia
de dos soles y tres planetas
mucha pero no lo suficiente
para dejar de quererte.

Un año después
nos separan dos sueños
una fantasía y tres quimeras
pero no puedo dejar de pensar en ti

Mañana hará veinte meses
que pasaste por mi lado
y voy a dejar de quererte.
por la puta manía que tienes
de irte cada vez mas lejos.

CONFESION

PROLOGO
Dice Inés que: ¿Quién soy?
A veces yo también me lo digo.
Intuyo que aun a día de hoy
apenas distingo si vengo o si voy
y mas de una vez me maldigo.

INTRODUCCION
Se que nací en Madrid
uno de cuatro hermanos
que podría llamarme David
que guardo un antiguo dni
y que me case muy temprano.

Que hace tiempo deje mas de un rollo
el del fútbol: gol, penalti y falta
el de la tele: andreita comete el pollo
el del sexo: hoy fatatas, mañana follo
y que me quedo con el güisqui de malta
y con una ginebra azul y fría
que tomo a tragos largos
y aunque parezca una manía
he llegado a comprobar algunos días
que la ginebra besa besos largos

Que aprendí cuanto pude
que pensé lo que quise y quise
se que si te pasas alguien te sacude
y que antes de que me mude
me preocupara lo que no te dije

NUDO
¡Dice Inés que quien soy!
Que tengo la voz bonita, que parezco un profesor…
pues no, ni enseño ni profeso ni milito
ni política ni religión ni siquiera un poquito
si acaso música, cine y un antiguo lector.

Como a todos me partieron el corazón
y otra vez se lo llevaron
me salvo cuando no quise la razón
y aprendí que dios es un cabron
que juega con nosotros a los dados.


Pase trece años en coma,
y aprendí que en coma no se sueña
ni se sueña ni sientes como toma
la vida todos esos años de vida roma
mientras te tatúa: no se viven las vidas pequeñas.

Y por fin un día despiertas
y te regalan un piso, un hijo y una hipoteca
y pasas de tener una vida discreta
a vivir una vida de anacoreta
y además en medio me cambiaron por euros las pesetas.

DESENLACE
¡Que quien soy dice Inés!
Alguien con una vida ideal, como para no creerse:
seis u ocho trabajos, en el paro alguna vez
dos operaciones, media muerte sin estress
una vida para gritar: ¡es que hay que joderse!

Y hoy que por fin empiezo a entender
que veo cada cosa en su sitio
que mi hijo se esfuerza en crecer
que a ritmo de rap dice verme envejecer
y que con un lápiz escribo ripios,
hoy prefiero venir a beber cerveza
aquí, al bukowski, rodeado de poetas
y con una sola idea en la cabeza
ver como Inés grita: ¡barra libre, se acabo la pobreza!
y que alguna vez me toque a tiempo el peta.

Ahora que me debato entre el silencio y el grito
que a veces te quiero, y otras no creo
que a veces vivo y leo y otras pito y repito
ahora como dice cuando canta Fito:
“se que soy mucho mas guapo, cuando no me siento feo”

EPILOGO
Y ya esta. Este soy. Lo que ves.
Hecho de polvo de estrellas
y enganchado a una de ellas
paso día a día y mes a mes.

FIN
Ponme una cerveza Inés,y cóbrale a dios la botella.

26 de agosto de 2009

GRACIAS POR SU VISITA

Apuntes de estas vacaciones en las servilletas de papel de bares, chiringuitos, restaurantes, similares y sucedaneos.

Mi tiempo y tu tiempo tienen la facultad de encontrarse a veces. El mió viene de dentro, del fondo. El tuyo debe venir de algún planeta lejano sujeto a las leyes físicas de los agujeros negros, esos que absorben y distorsionan todo lo que hay cerca de ellos. ¿Porque si no, llegas siempre tarde?

Me mueve la emoción el sentimiento, las ideas que circulan por mi cabeza y acarician mi cortex cerebral. La intención hacia ti, aspirar el aliento de dejas escapar cuando hablas, recoger el movimiento de tu cuerpo al revolverte, la sensualidad de tus caderas al llegar a mi… A ti sin embargo te mueven las piernas. Si, esas que quedan al final de tu culo.

ENVIDIA (de la_conica)
La intención es robarte las palabras escritas una a una, o mejor: todas a la vez para hacerlas mías para ponerlas en mis labios y recitarlas mientras siento su dulzura al decir las mismas cosas que dicen otros, solo por haberlas escrito tú.

La bandera que persigo ondea en mi cabeza con el mismo movimiento rítmico de tus cabellos.

Creo que el ojo de los insectos es así. Forman una imagen a través de las miles de ellas que toman con sus ojos. Mi cerebro es igual. Va formando imágenes de todas las fotografías que hicieron los ojos y las guardan en algún lugar de mi cerebro. A veces sales tú. A veces no. A veces veo nubes a veces no consigo ver. Igual tengo que descansar más y limpiarme las gafas de vez en cuando.


Pienso que puede,
Puede que crea,
Creo que siento,
Siento que digo,
Digo que pienso…
Pienso,
Puedo,
Creo,
Siento,
Digo…
Y miento.

Decidí no llevar reloj para no medir el tiempo. Y llegado a este punto me planteo la trágica verdad de que mido el no tiempo con igual intensidad. El tiempo que existe antes durante y después. Boca arriba, boca abajo, delante y detrás por allí por acá… se me hace tarde. Que hora no será?


El limite es una fina línea entre el presente y el futuro. Tan delgada que no puedes elegir poner en ella los dos pies: no caben. Debes situar un pie entre el presente y el limite y otro entre el limite y el futuro. El limite te obliga a elegir. Yo elijo un pie en el presente, otro en el futuro y el limite me lo paso por…

Me siento tan feliz con un lápiz y un papel escribiendo las tonterías que se me ocurren, pensando que el tiempo descansa dentro de la tinta azul que se gasta al ritmo de mis ideas… y soy tan feliz… que creo que me estoy volviendo gilipollas.

Seguro que de todos los futuros he elegido el mas imperfecto. El único que me mantiene vivo.

Ansío su boca, su cuerpo, ver su cara y hasta su voz. ¿Como se conjugara el verbo ansiar en el futuro? Ansié, ansiare? Vaya memez. Por si acaso empezare a conjugar los verbos reflexivos.

Detrás de “GUINNES” se encuentra una suerte de felicidad: talla 95, creo.

De particular a particular: te quiero pero no lo comentes.

Hoy en día debo elegir entre amar a crédito o amar a debito. Y todo antes de que caduquen las posibilidades de mi tarjeta.

Un buen culo es importante. Mas si no tienes buenos pechos.

Las ideas son importantes, si te falta iniciativa.

5 de julio de 2009

Papiroflexia

Esta mañana después de levantarme, volví a doblar la cama para guardarla en el bolsillo. Desplegué la taza de té y dos galletas pequeñas que cabían perfectamente en la palma de mi mano. Luego hice el coche. Hoy uno deportivo con alerones y tubo de escape exterior. Después de aparcarlo en la cartera, abrí mi despacho, despacito, por no desordenar los papeles que se amontonan. Mas tarde una comida rápida, (doblo, giro y vuelta) y por la tarde de nuevo al taller donde pliego las palabras. Lo que siento es que al coger un pañuelo del bolsillo, he perdido la cama. Ni idea de cómo voy a doblarme esta noche.

29 de junio de 2009

Pesimismo

Lentamente noto que gano la batalla. ¿Quién dijo que en la victoria hay honor, alegría, satisfacción? El cansancio se va acumulando en mi igual que el tiempo en los caminantes. Ya apenas soy capaz de levantar los brazos en señal de victoria y mucho menos la mirada. Me da vergüenza. Esta estúpida guerra, esta maldita guerra acabara con nosotros. Con todos. Vencedores y vencidos. No se puede ganar sin perder a la vez.
Dentro de poco tiempo nada de esto existirá. Ni los motivos ni los excesos, ni tu ni yo y habré olvidado preguntarme para que todo esto. He decidido perderla. Apoyare y ayudaré tu victoria. Así al menos seguiré con mis ideas intactas. Ideas estúpidas que no gastare al intentar imponerlas. Quizás sea el principio. O el final. Quizás, este aprendiendo.

17 de junio de 2009

FADO

(Para Isabel, que me enseño lo que era un fado,
pidiéndome al oído que lo bailara con ella)


"…se apagaron las luces,
sonaron las guitarras
y según cerraba los ojos,
empezó a cantar…"

un fado

en algún momento,
con recuerdos sepultados
bajo capas de ceniza
de algún antiguo fuego

que quedo a la espera


de una voz de color violeta
que disparase su versos al viento,
que surcara los aires tristes y
que soñara su recuerdo

para morir dentro.

No contaba
con lo frágiles que son
algunos aliados
y después de atravesarme,

estallo entero.

e.g./ may-09

16 de junio de 2009

LISBOA

He oído hablar del otoño en Lisboa.
Aunque únicamente conozco su primavera, he decidido volver. Volveré para contar los mosaicos blancos y negros de sus calles. Y de sus plazas. También contare los árboles, uno a uno. Y sus palacios antiguos.
Y mediré las aguas de su río y el ancho de su boca al llegar al mar. Y los momentos tranquilos, también los mediré. Sus horas de luz, sus vientos atlánticos, el olor a sal y el color marinero de sus barrios viejos, también. Espero que no falte nada. Que todo sigua igual.
Porque volveré para pasear por Lisboa. Andarla y sentirla viva bajo los pies y esperar con suerte que alguna vez me permita echar el ancla en ella.
Y cuando me canse, me sentare a comer y beber vino en la plaza del Comercio, en una terraza que me haga fantasear mientras espero que pase Pessoa por casualidad.
Y a que pase el tiempo como si el tiempo fuera un fado lento cantado al oído. Un fado que diga que Lisboa me aprisiona a condición de que la quiera, para que no me vaya nunca. Como debe ser.
He oido hablar del otoño en Lisboa.

eg/may-09

26 de mayo de 2009

VIAJE AL INFINITO (basado en hechos reales)

Primero viniste a casa. A la terraza que da al oeste. Un inmenso terreno cuajado de arbustos y árboles recién plantados. Girabas la cabeza de un lado a otro y procurabas fijar la vista en algún punto, sin conseguirlo. Se notaba que era demasiado espacio para ti. Entonces empezaste a jugar con los gatitos pequeños que se acomodaban por tus pies. A uno lo acariciabas, a otro le miraste fijamente para recriminarle la envidia y los arañazos suaves en los tobillos. Finalmente dejaste que te mordiera los dedos de la mano mientras te quejabas de broma.
Otro día fuimos al mar. A mi casa de la playa a orillas de un hermoso mar particular que incluía como si fuera una postal una ballena varada, con su geiser perpetuo. Recorrimos la orilla bajo la luz del mediodía, despacio sin dejar que el agua nos mojara. No se porqué. Supongo que hay misterios que no quieres enseñarme. Luego nos sentamos y hundimos los pies en la arena. Y empecé a leer. En ti y a ti. Tu te reías abiertamente por los juegos de palabras, por las palabras y porque las ideas que guardaban las palabras te hacían cosquillas el los oídos. Mientras reías comprendí que te gustaba lo que decía.
Ayer volamos hasta las tierras altas. Casi dos mil hectáreas hacia el oeste. Mientras el piloto por radio iba ejerciendo de guía para que viéramos a izquierda y derecha los principales atractivos del viaje, nosotros fuimos recuperando las viejas conversaciones que siempre nos gustaron. Todo el día estuvimos recorriendo los caminos y senderos y todo el día seguimos hablando. Y estabas feliz de poder hablarme.
De vuelta, quedamos para comer cualquier día. Esta vez iremos a un sito pequeño para que las palabras que nos digamos, esas que los espacios grandes y vacíos difuminan en los primeros instantes, salten entre las paredes y podamos oírnoslas una y otra vez.
Después compartiremos el postre, y yo imaginare un viaje cercano con cara de gatito juguetón cruzando por debajo de la mesa, y mordiendo suavemente tus tobillos viajeros enterrados en la arena, mientras me sigues hablando para que lea en tus labios, las palabras de este ultimo viaje que aun no hemos iniciado.

e.gamella
may/09

21 de mayo de 2009

CON FRIO

A veces yo también paseo distraído en invierno, en esos días que invitan mas a estar en casa que andar por ahí rumiando ideas locas, y que nos abandonan inevitablemente igual que nos deja, el vapor de la respiración. Será, por su escasa consistencia y su poca necesidad.
Sin embargo a pesar del frío intenso que me muerde en las manos y en los ojos, me gusta creer que debo aguantarlo. Si hubiera juntado todos esos alientos, tan cálidos, y hubiera sido capaz de tejer ropa de abrigo con ellos, hoy no pasaría frío en la calle cuando pienso.
Y además paseo despacio. Si la idea que tengo merece la pena, espero que el frío pueda congelar las imágenes y así con peso, clasificarlas, ordenarlas y guardarlas más fácilmente en los estantes de mi cabeza, tan fría que empieza a quejarse a estas alturas del paseo. No soporto la idea de que este también fría por dentro.
Pero casi todos, uno tras otro, los pensamientos se confunden y escapan de mí, convertidos en vaho, lo que sin duda prueba su escasa consistencia y la poca necesidad de pasear con tanto frío.
Y sin gorra en invierno.

e.gamella
abr/09

17 de mayo de 2009

ENTRE PUNTOS

Entre putas y retamas se nos paso el día volando. El paseo con aquellos zapatos viejos de recordar pasados o los dedos anudados que enviaban mensajes igual que conexiones de células especializadas (punto y seguimos). La mirada hacia la parte feliz de los ojos, los abrazos ahogados por murmullos de conjuros que se deslizaban lentamente por entre los labios presos a su vez por alguna maldición maldita y el cruce de palabras como tatuadas en papel con sus silencios, sus acentos en las vocales que provocaban intención o sus puntos y aparte.
Aquí fue donde inventaste “el punto y además” que yo bautice como “punto sin después” y tu rebautizaste advirtiéndome enérgicamente como “punto sin retorno”, aunque siempre sospeche que un día seria yo mismo el que escribiría ese punto (y final), sin tinta de marcar.
Recuerdo haber vuelto al mundo en una nube. Entre putas y retamas se nos paso una vida que duro un solo día. Punto y feliz.

11 de mayo de 2009

EN LA ARENA

El sol, a plomo, vomita un sofocante calor de infierno. Allí abajo: ellos.
Los dos, frente a frente juegan a engañarse, para salir airosos del trance dramático que están viviendo. Miden los pasos, miden los tiempos. Juegan a acusarse, a rozarse, a formar arabescos con el cuerpo,y cuando están muy juntos a beberse los alientos.
Piensan en lo cerca que se encuentran, incluso de la muerte y no pueden evitar tragarse el cielo. Las gotas de calor y miedo llegan a su frente y levantan la cabeza buscando aire fresco. Se miran por un instante a los ojos, los cuatro ojos negros y ven, allí abajo, en el fondo todo aquello que están sintiendo.
Ven al amigo que produce emociones desconocidas. Ven al compañero que produce el miedo. Ven la tristeza ante lo que saben inevitable. Ven la pena, la rabia, la desesperación: el infierno. Y se ven a ellos mismos, tan solos, allí abajo...
Comprenden que solo se tienen el uno al otro y así va a ser hasta el final. Ahora ninguno de los dos quiere jugar al engaño. Ahora necesitan ser totalmente sinceros. El uno no le cita. El otro no le mide. El uno no enseña el trapo. El otro no escarba ofendido por ello. Entre ellos, la nada y una presencia que augura para siempre el silencio.
Una puñalada rasga el aire, abre la carne, rompe el tiempo. Todo en el mismo momento
Llega el llanto para los cuatro ojos negros. El uno llora de pena. El otro de remordimiento. Allí abajo, sobre la arena dorada de la plaza, los dos solos y el calor y sus recuerdos. Amigo, compañero: aun no te has ido y ya te hecho de menos.
Mientras uno muere, sin prisa, despacio, lento, se despiden los cuatro ojos negros, sin palabras, sin miedo, sin resentimiento. El otro sabe que los dos están muertos.

e.gamella
sep/08

6 de mayo de 2009

PALABRAS PARA SOÑAR

Hay palabras que sueño para tatuarlas dentro de ti. Por ejemplo latido. Y sueño un millón de palabras que voy dibujando con grafito sobre la idea de tu cuerpo, envuelto en la piel que un día heredare. Está firmado. Si sueño la palabra lazo, procuro anudarlo urgentemente a tus intenciones, antes de que te des cuenta, me descubras y reclames un divorcio expres de las habilidades de mis manos. Hay otra: tentación, que la sueño despacio asegurándome que milite entera dentro de ti. Espero que crezca y termine por hacer cosquillas en los pliegues de mi confianza. Pero solo cuando sueño la palabra sueño, me permites tatuar sobre realidades, aunque no me permitas saber en que parte de ti me encuentro. Una vez soñé con la palabra acertar pero claro, tu eso no lo apreciaste. Tu, solo admites sustantivos.

e.gamella abr/09

Hay palabras que sueño
para tatuarlas dentro de ti.
Por ejemplo latido.
Y sueño un millón de palabras
que voy dibujando con grafito
sobre la idea de tu cuerpo,
envuelto en la piel
que un día heredare. Está firmado.

Si sueño la palabra lazo,
procuro anudarlo
urgentemente a tus intenciones,
antes de que te des cuenta,
me descubras y reclames
un divorcio expres
de las habilidades de mis manos.

Hay otra: tentación,
que la sueño despacio
asegurándome que milite
entera dentro de ti.
Espero que crezca
y termine por hacer cosquillas
en los pliegues de mi confianza.

Pero solo cuando sueño
la palabra sueño,
me permites tatuar
sobre realidades,
aunque no me permitas saber
en que parte de ti me encuentro.

Una vez soñé con la palabra acertar
pero claro, tu eso no lo apreciaste.

Tu,
solo
admites
sustantivos.


e.gamella abr/09