13 de julio de 2012

De madrugada


A las 4:30 asusta
ver el papel tan blanco.
A las 4:30 asusta coger el lápiz
y sentirlo muerto sin vida
sin que corra por entre las líneas
con ganas de saltarse las vocales
y dibujar de manera irreconocible
las consonantes y los signos de apuntación.
A las 4:30 asusta
pensar que no volverá a ejecutarse
el rito nocturno y sensual
de acariciar el papel
que no salte esa chispa
capaz de poner en marcha
la ultima función del día.
A las 4:30 asusta
tocar al otro extremo del lápiz
las marcas firmes de mis dientes
y me asusta que su punta gastada
no vuelva a escribir las palabras
pelo, boca, verso, vida, tú, mar y quiero.
A las 4:30 asusta
pensar que el papel blanco
esté blanco por fuera
blanco por detrás
blanco por dentro
que el lápiz se rompa
que el papel envejezca
que los dedos se pudran
y me asusta pensar
que me vuelva mudo
que atrás queden los poemas rotos
los versos a cuatro manos 
los murmullos los silencios
las mentiras y los cuentos.
Me asusta escribir y no escribo
Me asusta vivir sin escribir
A las 4:30 me asusta escribir sin sueños.