12 de abril de 2012

Contagio



Dice
que todos los poemas
hablan de amor.
Que todas los versos
disparan flechas envenenadas
que duermen los otros sentidos,
oprimen los músculos
por encima de los pulmones
y no dejan respirar.
Que todas esas bocas, besos y labios
sirven para que las palabras y los alientos
trasmitan el veneno
de uno a otro cuerpo
y que cuando penetra,
lastima y hiere
mientras su germen crece
como un universo desconocido.
Cuenta que mis caricias y mis abrazos
son quebrantamiento de su voluntad
y que poco a poco
se esta acostumbrando a ellos.
Y a los poemas también.